sábado, 28 de septiembre de 2013

ATENCIÓN PLENA

A diferencia de nosotros, los adultos , los niños y niñas no viven nunca con el "piloto automático", no llevan a cabo acciones de manera mecánica porque simplemente, cuando algo no les interesa, abandonan. Por el contrario, la vida, lo pequeño, lo inesperado, atrae inmediatamente su interés, sus preguntas, sus ganas de saber.

Un animal fuera de lugar (en nuestro camino de salida del cole, en la mismísima puerta) suscita un enorme revuelo, no sólo entre los más pequeños; también los mayores de la escuela se han percatado ¡desde su ventana! de que "algo verde" se colaba dentro del edificio. Bajan corriendo hasta nuestra puerta, quieren cogerlo, observan cómo una de sus patas ha sido arrancada, se comprometen a ponerlo a salvo.

A la mañana siguiente se hablará con entusiasmo de lo sucedido, surgirán hipótesis, querrán saber más, de este y otros animales (¿y el camaleón? ¿me lo escribes? ¿lo dibujamos?), dando un giro nada programado a nuestro plan de maestros para el inicio de la mañana.

Por suerte, la espontaneidad nos trae estos pequeños regalos...



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